Tesla acaba de presentar un automóvil que vuela y volvió a cambiar las reglas del futuro
El nuevo Roadster aceleró de 0 a 100 kilómetros por hora en menos de un segundo, condujo de cabeza y realizó maniobras aéreas con propulsores desarrollados junto a SpaceX. No es ciencia ficción, aunque tampoco estará pronto en tu garage.
Tesla finalmente hizo lo que durante años parecía otra de las promesas imposibles de Elon Musk: presentó un automóvil capaz de despegar del suelo, maniobrar en el aire y aterrizar utilizando tecnología desarrollada con ingenieros de SpaceX.
El protagonista fue el nuevo Tesla Roadster, un superdeportivo eléctrico que apareció este jueves en Texas después de casi nueve años de retrasos, especulaciones y fechas incumplidas.
Y no fue una animación, una recreación digital ni uno de esos videos conceptuales que prometen ciudades futuristas que nunca llegan.
Frente al público, el Roadster subió por una enorme rampa hasta quedar completamente de cabeza. Después se separó de la estructura, giró en el aire y descendió suavemente impulsado por un sistema de propulsores instalados en el vehículo.
En otra demostración, el automóvil se elevó para pasar por encima de varios vehículos de Tesla, incluidos un Cybertruck, un Cybercab y un Tesla Semi.
“Los autos voladores son reales”, declaró Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería de Tesla, después de la maniobra.
Musk, visiblemente aliviado, fue todavía más directo: “Bueno, funcionó”.
¿Realmente vuela?
Sí, pero todavía no como los vehículos que durante décadas imaginó Hollywood.
El Roadster no despliega alas ni puede recorrer cientos de kilómetros por el cielo. Su sistema utiliza un tanque de aire a presión extremadamente alta y una serie de propulsores que permiten levantar el automóvil, controlar su altitud, realizar giros y aterrizar.
La tecnología proviene de la experiencia de SpaceX en sistemas de propulsión y control. En lugar de quemar combustible como un cohete tradicional, el vehículo expulsa gas comprimido para generar empuje.
El resultado se parece más a un salto controlado y extremadamente sofisticado que a un vuelo convencional. Sin embargo, la demostración representa un avance extraordinario: un automóvil eléctrico funcional logró despegar, modificar su posición en el aire y regresar al suelo por sus propios medios.
Tesla contempla tres versiones del nuevo Roadster.
La versión Performance funcionará como el superdeportivo más convencional. La denominada Thrust incorporará propulsores para acelerar y realizar maniobras especiales. Finalmente, la versión Rocket, disponible únicamente por invitación, tendrá un solo asiento y lo que Tesla describe como un “sistema completo de vuelo”.
La gran pregunta es si alguna autoridad permitirá que semejante máquina circule por las calles.
De cero a cien antes de terminar esta frase
Aunque el vuelo se robó la presentación, las cifras de desempeño también parecen salidas de una película.
Tesla asegura que el Roadster puede acelerar de 0 a 60 millas por hora, aproximadamente 97 kilómetros por hora, en menos de un segundo. Durante la demostración habría registrado un tiempo de apenas 0.81 segundos.
Su velocidad máxima superaría las 230 millas por hora, alrededor de 370 kilómetros por hora.
Eso significa que el nuevo Tesla podría convertirse en uno de los automóviles de producción más rápidos de la historia. También significa que muchas de sus capacidades probablemente estarán restringidas a pistas especiales y entornos controlados.
Musk reconoció que el vehículo no fue diseñado priorizando la seguridad convencional y que algunas versiones podrían no ser legales para circular en la vía pública.
En otras palabras, Tesla acaba de fabricar el automóvil que muchos soñarán conducir y que casi ningún gobierno sabrá cómo regular.
El automóvil que lleva nueve años llegando
El nuevo Roadster fue anunciado originalmente en 2017. Tesla prometió entonces que comenzaría a entregarlo en 2020, pero el proyecto fue aplazado una y otra vez.
Durante esos años, otros fabricantes lanzaron superdeportivos eléctricos extremadamente rápidos y comenzaron a cuestionar el liderazgo tecnológico de Tesla. El Roadster llegó incluso a ser considerado un producto fantasma: espectacular en las promesas, pero inexistente en las calles.
Ahora existe un prototipo capaz de hacer lo prometido, aunque los compradores todavía deberán esperar.
Musk afirmó que la producción comenzará en 2028. Tesla no reveló el precio definitivo, pero anteriormente había calculado un costo base cercano a los 200 mil dólares.
Actualmente, la empresa solicita depósitos de 50 mil dólares para la versión Performance y de 250 mil dólares para la versión Thrust. La exclusiva versión Rocket solamente podrá adquirirse mediante invitación.
Y la historia de Tesla obliga a tomar cualquier calendario con cautela.
Mucho espectáculo y pocas respuestas
La presentación duró menos de media hora y se pareció más a un espectáculo de acrobacias que al lanzamiento tradicional de un vehículo.
Tesla no explicó cuánto tiempo puede mantenerse el Roadster en el aire, qué autonomía tendrán sus propulsores, qué medidas de seguridad incorporará ni en qué países podría ser autorizado.
Tampoco detalló si las maniobras mostradas estarán disponibles para los compradores o si fueron preparadas exclusivamente para demostrar la capacidad del prototipo.
Pero quizás ese era exactamente el objetivo.
Tesla no espera vender cientos de miles de Roadsters. Analistas calculan que podría comercializar alrededor de 2 mil unidades al año, una cifra mínima frente a los millones de vehículos que produce la compañía.
El nuevo Roadster será lo que la industria llama un automóvil insignia: una máquina diseñada para exhibir hasta dónde puede llegar una marca, incluso si casi nadie podrá comprarla.
Elon Musk necesitaba volver a sorprender
Tesla atraviesa una transformación profunda. La compañía ha trasladado buena parte de su atención hacia los vehículos autónomos, la inteligencia artificial, el robot humanoide Optimus y el Cybercab.
En medio de esa transición, la marca había perdido algo que durante años fue su mayor activo: la capacidad de hacer que el futuro pareciera estar a punto de comenzar.
El Roadster intenta recuperar esa sensación.
Puede retrasarse nuevamente. Puede enfrentar restricciones regulatorias. Puede llegar al mercado con capacidades mucho menores que las mostradas. Y probablemente jamás veremos miles de estos automóviles volando sobre las ciudades.
Pero durante unos segundos, frente a una multitud reunida en Texas, un Tesla dejó el suelo, giró en el aire y aterrizó.
Después de décadas preguntándonos cuándo llegarían los autos voladores, la respuesta ya no parece ser “algún día”.
Ahora la pregunta es quién se atreverá a conducir el primero.
Los datos principales están confirmados por Tesla y por la cobertura de Reuters, The Verge y Business Insider. La producción fue anunciada para 2028, pero la legalidad y disponibilidad de las funciones aéreas siguen sin estar definidas.