Ahora resulta que los vecinos de la alcaldía Alvaro Obregón son tontos. El alcalde morenista Javier López Casarín le dijo a los diputados del Congreso de la CDMX que el rechazo vecinal a las obras en la Avenida de La Paz responde a un tema de percepción. En vez de aceptar que no supo explicar su proyecto de ampliación de banquetas, le echa la culpa a la gente diciendo que tuvieron una mala “percepción” de la obra. Asi anda ya por las nubes el alcalde del satélite que no detectó basura en barrancas y presas de la demarcación antes de las lluvias para evitar inundaciones. Una frase más para los gobiernos ineficientes: pasamos de las “lluvias atípicas” a “rechazos vecinales por mala percepción”. Una joya.