¿MORENA ENTRA EN ETAPA DE DEPURACIÓN?
Quizá la salida de Sergio Mayer no sea solamente una renuncia personal. Quizá también sea una señal del momento político que empieza a vivir Morena rumbo a 2027.
Porque durante años el movimiento apostó por perfiles mediáticos, figuras polémicas y personajes capaces de generar conversación pública. Funcionó. Daban visibilidad, ruido y alcance.
Pero hoy el contexto parece distinto.
Con más desgaste interno, más presión política y una elección presidencial ya en el horizonte, empieza a sentirse que Morena quiere menos escándalo y más control. Menos improvisación y más disciplina.
Por eso llama la atención el tono del documento presentado por Mayer: “renuncia irrevocable”, baja del padrón y cancelación de registros. Demasiado definitivo para sonar solamente administrativo.
Tal vez sea coincidencia. Tal vez no.
Pero en política, cuando los movimientos internos empiezan a endurecerse, las figuras incómodas suelen ser las primeras en salir.