El T-MEC sigue vivo, pero la incertidumbre también: la revisión se estira hacia 2027
Un análisis de El Colef advierte que la falta de una extensión del acuerdo abre un ciclo de revisiones y presión negociadora. Mantener vigente el tratado y garantizar un horizonte estable de inversión son tareas distintas.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá continúa vigente. La tranquilidad sobre su futuro, en cambio, sigue negociándose. Un análisis publicado el 29 de octubre por El Colegio de la Frontera Norte coloca la atención en la prolongación de la revisión hacia 2027 y en los costos políticos de conservar el acuerdo sin asegurar todavía un nuevo horizonte de largo plazo.
La distinción es clave para leer los mensajes oficiales: evitar una ruptura y obtener certidumbre duradera no son exactamente el mismo resultado. Un tratado puede seguir operando mientras sus socios mantienen abiertas exigencias que afectan decisiones de inversión.
La advertencia de El Colef
Alejandro Díaz-Bautista, investigador del Departamento de Estudios de Administración Pública de El Colef, examina el escenario que deja la decisión estadounidense de no confirmar una extensión por otros 16 años. La institución difundió su análisis como una advertencia sobre la gobernanza comercial de Norteamérica, no como el anuncio de un tratado nuevo.
El investigador señala que las revisiones anuales pueden aumentar la presión para obtener concesiones y mantener incertidumbre en una relación marcada por diferencias de poder entre los socios.
Entre los asuntos que identifica están las reglas de origen automotrices, los vehículos eléctricos y las baterías, las restricciones a la entrada indirecta de insumos e inversiones de China y la trazabilidad del acero y el aluminio. Son temas del análisis sobre la negociación, no cambios que esta publicación pueda dar por aprobados.
Qué dice el mecanismo de revisión
El artículo 34.7 del T-MEC establece un periodo inicial de 16 años y una revisión conjunta al sexto aniversario de entrada en vigor. Si los tres gobiernos confirman por escrito su voluntad de extenderlo, se abre un nuevo plazo de 16 años.
Si algún socio no confirma la extensión, el texto prevé revisiones conjuntas anuales durante el plazo restante. Los gobiernos pueden acordar posteriormente la ampliación. La falta de confirmación en una revisión no hace que el acuerdo desaparezca al día siguiente.
El capítulo también distingue ese procedimiento de una retirada: el artículo 34.6 contempla una notificación escrita y un plazo de seis meses para que surta efecto. Confundir revisión, extensión y salida vuelve más alarmista —o más complaciente— una discusión que necesita precisión.
La presión que no aparece en el comunicado de optimismo
Para una empresa que planea abrir una línea de producción, la pregunta no termina en si el tratado existe hoy. Importa qué requisitos tendrá que cumplir dentro de varios años y cuánto costará adaptar proveedores, insumos y procesos.
Una revisión recurrente puede convertir ese horizonte en una negociación constante. Esa es la implicación política del análisis: la incertidumbre no necesita convertirse en ruptura para influir en decisiones privadas.
Del lado mexicano, los negociadores tienen que defender acceso a mercados y capacidad de desarrollo industrial, además de explicar sus resultados. La evaluación pública requiere distinguir los compromisos obtenidos, los pendientes y las expectativas.
Lo que sigue en la mesa bilateral
En la cobertura de las declaraciones del gobierno mexicano publicada el 29 de octubre, Sheinbaum reconoció que seguían pendientes asuntos relevantes para México, entre ellos los gravámenes estadounidenses que afectan a sectores industriales. El canciller Roberto Velasco expresó optimismo cauteloso sobre las conversaciones.
Ese lenguaje describe una negociación en curso. Para medir su avance harán falta instrumentos, fechas y condiciones verificables. Ni una frase tranquilizadora ni una advertencia académica sustituyen los acuerdos que los gobiernos terminen formalizando.
El reto de 2027 empieza antes de llegar a ese año: conservar el comercio cotidiano mientras se construye un futuro suficientemente previsible para invertir. México necesita ambas cosas y tendrá que juzgar la negociación por ambas.
Fuentes: análisis de El Colef; capítulo 34 del tratado, texto publicado por USTR; posición de Sheinbaum sobre pendientes comerciales; declaraciones del canciller.