La paridad llega a la boleta; la violencia sigue en la campaña
Conseguir una candidatura no significa poder ejercerla sin violencia. Un estudio de ONU Mujeres presentado al Instituto Nacional Electoral encontró que casi 96 de cada 100 candidatas legislativas encuestadas reportaron al menos una forma de violencia durante las campañas de 2024.
Los resultados se difundieron el 16 de octubre, en las actividades por el 73 aniversario del reconocimiento del voto femenino. La investigación coloca junto al avance de la representación una pregunta incómoda para los partidos: en qué condiciones llegan las mujeres a competir por el poder.
Lo que encontraron las encuestas
El reporte distingue dos grupos: 95.3% de las participantes que compitieron por cargos legislativos federales y 95.9% de quienes buscaron un lugar en congresos estatales dijeron haber experimentado violencia. Entre las modalidades documentadas figuran la psicológica, la sexual y la económica.
Más de ocho de cada diez participantes reportaron violencia en actividades presenciales y en espacios digitales. Más de la mitad señaló experiencias en medios tradicionales. Es decir, los riesgos descritos no se limitaron al mitin o al recorrido territorial: también acompañaron la exposición pública de las candidatas.
A quiénes se preguntó
La investigación reunió una encuesta a 615 candidatas electas y no electas: 122 de cargos legislativos federales, 263 de congresos estatales y 230 municipales. Añadió entrevistas y grupos focales.
Es necesario conservar ese alcance al leer el dato: se refiere a las candidatas encuestadas, no a un censo de todas las mujeres que participaron en la elección. Tampoco significa que cada experiencia reportada haya sido acreditada mediante una sentencia. El estudio recoge vivencias y busca orientar la prevención y la respuesta institucional.
Después de abrir la puerta
Guadalupe Taddei, presidenta del INE, y Eleonora Betancur, representante de ONU Mujeres en México, coincidieron en que aumentar la representación debe acompañarse de condiciones para ejercer el poder con autonomía. El reto incluye a autoridades electorales, partidos, medios y plataformas.
La diferencia tiene consecuencias prácticas. Medir cuántas mujeres aparecen en una boleta permite evaluar acceso; escuchar qué enfrentan durante la campaña permite examinar las condiciones de competencia. Son preguntas complementarias y el éxito en una no responde automáticamente la otra.
El estudio ofrece evidencia para discutir protección, recursos y atención a denuncias antes de la siguiente contienda. La prueba para las instituciones será convertir ese diagnóstico en respuestas que funcionen cuando una candidata las necesite, no sólo cuando se presente otro informe.
Redacción · Información revisada al 17 de octubre de 2026.