Sábado 31 de octubre de 2026
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Guadalajara vuelve a marchar por agua limpia; los disturbios abren otra crisis para Lemus

La segunda protesta llegó al centro de la ciudad y terminó con daños en edificios públicos. El reclamo por la calidad del agua persiste junto a la exigencia de investigar la violencia.

Participantes en la segunda marcha por agua limpia, el 18 de octubre en Guadalajara, antes de los disturbios del centro.
Participantes en la segunda marcha por agua limpia, el 18 de octubre en Guadalajara, antes de los disturbios del centro. Rubí Bobadilla / EL INFORMADOR

Guadalajara amaneció con dos problemas que requieren respuestas distintas: el reclamo por agua limpia sigue sin apagarse y los daños registrados al final de la segunda movilización abrieron una nueva crisis en el centro de la ciudad.

El domingo 18 de octubre, ciudadanos volvieron a concentrarse en el Parque Revolución, conocido como Parque Rojo, para marchar hacia Palacio de Gobierno. Fue la segunda protesta dominical consecutiva por la calidad del suministro en la zona metropolitana.

Las pancartas reclamaron agua utilizable en los hogares y el recorrido incorporó exigencias por lo ocurrido en la movilización del 11 de octubre. Los señalamientos de abusos policiales de aquella jornada siguen formando parte del conflicto que enfrenta el gobierno de Pablo Lemus, de Movimiento Ciudadano.

La protesta y los daños

El Informador documentó la llegada de contingentes desde antes de las once de la mañana y medidas de preparación para posibles incidentes. Otros reportes recogieron denuncias de participantes sobre personas que consideraban ajenas a la movilización; esa identificación requiere investigación y no basta para establecer quién organizó los hechos violentos.

Durante la tarde se registraron ataques y daños en edificios públicos. El reporte de N+ de este lunes a las 07:07 describe incendios, puertas destruidas, cristales rotos y pintas en el entorno de Palacio de Gobierno y Plaza de Armas. EXPRESO también informó de agresiones contra accesos del Congreso y del Poder Judicial.

El agua no desaparece detrás del incendio

Investigar los daños exige identificar conductas y responsables concretos. No permite atribuir automáticamente los actos de grupos encapuchados a todas las personas que acudieron a exigir un servicio público.

Al mismo tiempo, documentar la demanda ciudadana no obliga a minimizar la violencia. Las autoridades tendrán que explicar qué ocurrió, cómo actuaron y qué evidencia sustenta cualquier detención o acusación.

Para el gobierno estatal, la respuesta tiene que abarcar ambos frentes. La seguridad de una marcha se evalúa durante la movilización; la calidad del agua se comprueba en las viviendas. Resolver uno no liquida el otro.

La crisis entra así en una nueva semana con edificios dañados, versiones enfrentadas y una exigencia original que permanece: que el agua llegue en condiciones adecuadas. El seguimiento dependerá de resultados verificables sobre el suministro y de investigaciones que distingan responsabilidades sin criminalizar el reclamo completo.

Fuentes: El Informador, 18 de octubre; EXPRESO, saldo del domingo; N+, reporte de esta mañana.

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