Ebrard ofrece diez años de T-MEC; los aranceles siguen sobre la mesa
Después de comparecer a puerta cerrada ante senadores, el secretario de Economía da por superado el riesgo de ruptura. El mensaje busca certidumbre, pero el propio Gobierno mantiene como prioridad reducir las barreras a autos, acero y aluminio.
Marcelo Ebrard salió del Senado con un mensaje de certidumbre para empresas y una condición todavía abierta para la política comercial: afirma que el T-MEC seguirá vigente diez años, pero las negociaciones para reducir aranceles estadounidenses continúan. El secretario de Economía sostuvo, después de su comparecencia del martes 20 de octubre, que el tratado sí estuvo en riesgo durante el primer semestre y que ese escenario se sorteó.
Según la cobertura de La Jornada de este miércoles, Ebrard anticipa revisiones anuales. Excélsior reportó que espera la firma de la nueva etapa antes del cierre de 2026. Se trata de la valoración y expectativa del negociador mexicano; sus declaraciones no equivalen, por sí mismas, a un nuevo instrumento trilateral ya firmado.
La tranquilidad tiene un pendiente industrial
El Canal del Congreso confirmó que el funcionario mantuvo una reunión privada de más de tres horas con la Junta de Coordinación Política y comisiones del Senado, como parte de la glosa del Segundo Informe. Tras el encuentro, señaló que México busca reducir los gravámenes de la Sección 232 que afectan a automóviles, acero y aluminio.
La distinción importa para los sectores productivos. Conservar el tratado y resolver barreras específicas son asuntos relacionados, pero diferentes. Un mensaje favorable sobre la permanencia del acuerdo no anuncia automáticamente que todas las exportaciones recuperaron el mismo trato ni que desaparecieron los costos extraordinarios.
El Gobierno quiere convertir la supervivencia del marco comercial en confianza para invertir. La prueba vendrá con los acuerdos específicos, sus fechas y sus condiciones. Mientras esos elementos no se conozcan, el optimismo oficial debe leerse junto a los pendientes que el propio secretario reconoce.
El Senado escucha; la negociación sigue fuera
Ebrard destacó la participación directa de Claudia Sheinbaum en los contactos con Donald Trump y funcionarios estadounidenses, de acuerdo con el Canal del Congreso. El presidente de la Junta de Coordinación Política, Ignacio Mier, presentó la reunión como un ejercicio de rendición de cuentas y recordó la función del Senado de seguir y evaluar los tratados.
El formato privado permite intercambiar información sensible de una negociación. También deja una exigencia política posterior: que los resultados verificables permitan distinguir entre lo ya obtenido y lo que sigue en discusión. La certidumbre necesita más que una frase tranquilizadora.
2030 puede esperar; las empresas piden definiciones
El secretario volvió a pedir que lo excluyan de las especulaciones presidenciales de 2030 para concentrarse en el T-MEC, reportó La Jornada. El episodio conecta dos tableros: su posición dentro de Morena y su responsabilidad frente al principal socio comercial de México.
Para el país, el punto decisivo está en el segundo. La permanencia del tratado puede reducir un riesgo de ruptura, pero la evaluación política de la negociación dependerá también de las condiciones bajo las cuales se conserve el acceso al mercado estadounidense. Ebrard ofrece un horizonte de diez años; la industria espera conocer cuánto costará transitarlo.
Fuentes: reporte del Canal del Congreso; declaraciones y contexto, La Jornada; expectativa de cierre de negociación, Excélsior.