La infancia no es un perfil de consumo: el Senado pone límites al negocio de sus datos
Morena, PAN y aliados coincidieron en una reforma que busca frenar el perfilado publicitario de menores y exigir consentimiento de madres, padres o tutores. El proyecto pasa a Diputados: la unanimidad todavía debe convertirse en protección efectiva.
Los datos de niñas, niños y adolescentes no deberían convertirse en materia prima para publicidad diseñada a su medida. Con ese objetivo, el Senado aprobó por unanimidad una reforma que busca restringir el perfilado automatizado con fines de publicidad personalizada y explotación comercial dirigida a la infancia. El proyecto pasó a la Cámara de Diputados; todavía no es una reforma concluida y publicada.
La votación del martes 20 de octubre fue de 100 votos a favor, ninguno en contra y ninguna abstención, de acuerdo con el registro de la sesión disponible en el Sistema de Información Legislativa. El dictamen modifica los artículos 8, 12 y 16 de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares.
El consentimiento no resolvería todo
La intervención oficial de la panista Imelda Sanmiguel detalla los cambios propuestos: consentimiento expreso y escrito de quienes ejercen la patria potestad o tutela, mecanismos para verificar edad y una recopilación de información limitada a lo necesario. También plantea vías sencillas para que las personas responsables de los menores soliciten cancelar o eliminar sus datos.
El punto más relevante para el negocio digital es la restricción al perfilado automatizado dirigido a publicidad personalizada o explotación comercial de la niñez. Un clic, una búsqueda y una preferencia pueden alimentar categorías de consumo. La propuesta busca limitar ese uso; no equivale a prohibir toda actividad infantil en internet.
Sanmiguel sostuvo que la protección necesita participación gubernamental, responsabilidad de las empresas y formación de ciudadanía digital. Su intervención expresa el respaldo del PAN al dictamen, en una discusión donde la coincidencia con Morena resultó más amplia que la confrontación partidista habitual.
Un acuerdo político poco frecuente
Manuel Huerta, de Morena y presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Primera, advirtió que los rastros digitales permiten conocer hábitos y dirigir publicidad sin que los menores comprendan plenamente ese proceso, según La Jornada. Rocío Corona Nakamura, del PVEM, defendió que la identidad digital forma parte de la vida privada y requiere especial resguardo.
La unanimidad ofrece un punto de partida para exigir responsabilidades a quienes tratan los datos. También obliga a discutir cómo se comprobará el cumplimiento. Una casilla de consentimiento difícil de entender puede documentar un trámite sin ofrecer protección real; la verificación de edad, a su vez, necesita evitar que la respuesta a un riesgo genere una recopilación excesiva de información.
Lo que sigue en Diputados
La minuta debe ser revisada por la Cámara de Diputados. La votación en el Senado no basta para anunciar obligaciones nuevas ya exigibles bajo este proyecto, ni para prometer que las plataformas modificarán inmediatamente sus servicios.
El reto político será preservar la protección sin reducirla a una consigna. Qué información se pide, para qué se utiliza y cómo se borra son preguntas concretas que determinarán el alcance de la reforma. La responsabilidad no puede quedar exclusivamente en las familias mientras las empresas conservan el control del diseño de sus sistemas.
Los senadores lograron ponerse de acuerdo en el principio. La prueba siguiente será que la legislación final y su aplicación permitan a la infancia usar la tecnología sin que cada interacción se convierta en una oportunidad comercial sobre su vida privada.
Fuentes: registro de la sesión del Senado, Sistema de Información Legislativa; intervención de Imelda Sanmiguel; votación y posiciones de Morena y PVEM, La Jornada.