Últimas noticias

15.5°C
  • Mexico City
15.5°C
  • Mexico City
agosto 2, 2026
Síguenos:
Centralia NewsBlogNotas InformativasEstados UnidosTrump se dio cuenta de que sus políticas contra cubanos y venezolanos no funcionaron”: La congresista Salazar lanza la señal más esperada del año

Trump se dio cuenta de que sus políticas contra cubanos y venezolanos no funcionaron”: La congresista Salazar lanza la señal más esperada del año

Hoy, 3 de abril de 2026, la congresista republicana María Elvira Salazar —hija de exiliados cubanos nacida en La Pequeña Habana de Miami, periodista ganadora de cinco premios Emmy, representante del Distrito 27 de Florida— dijo en voz alta lo que decenas de miles de familias hispanas en el sur de Florida llevaban meses esperando escuchar desde Washington.

En una entrevista con el periodista cubano Mario J. Pentón, distribuida hoy en redes sociales y recogida por medios de la comunidad hispana, Salazar afirmó que el presidente Donald Trump reconoció internamente el fracaso de varias de sus políticas migratorias durante su primer año —y que el cambio dentro del Departamento de Seguridad Nacional ya comenzó.

La frase que encendió la conversación en todo el exilio latino:

“El presidente Trump se dio cuenta de que las políticas inmigratorias en contra de los venezolanos y de los cubanos en el primer año no funcionaron.”


El limbo que nadie quiere nombrar

Para entender el peso de estas palabras hay que entender el contexto. En diciembre de 2025, la administración Trump suspendió de golpe las solicitudes de residencia permanente, naturalización y trámites migratorios para ciudadanos de 19 países, incluyendo Cuba, Venezuela y Haití. La medida llegó como represalia después de un tiroteo en Washington atribuido a un migrante afgano con asilo —y cayó como bomba sobre comunidades que nada tenían que ver con ese caso.

El resultado fue brutal para cientos de miles de personas que habían hecho todo correctamente:

  • Obtuvieron su I-220A (orden de supervisión, el “pedazo de papel” que Salazar describió hoy como algo que “no significa nada”)
  • Entraron al país con parole humanitario o a través de CBP One
  • Llevan años en EUA trabajando, pagando impuestos, cumpliendo la ley
  • Algunos ya tenían su entrevista de ciudadanía programada, sus ceremonias de naturalización reservadas — canceladas de un día para otro

Miami, la ciudad con más naturalizaciones per cápita del país, canceló decenas de esas ceremonias. Familias que llevaban años esperando ese momento —el juramento, la bandera, el documento— se quedaron con una carta de cancelación.

“En el sur de la Florida, decenas de miles de personas, muchos cubanos y venezolanos, siguen en el limbo después de haber hecho todo correctamente. Cumplieron con la ley, pasaron todos los filtros y se lo han ganado”, escribió Salazar en su carta formal al DHS del 31 de marzo.


Salazar no guardó nada

En la entrevista de hoy, la congresista fue más lejos que nunca. No solo criticó las políticas —las atacó desde adentro del partido que las implementó. Dijo que Trump no sabía el daño real que estaban causando:

“Yo estoy segura de que el presidente no sabía la severidad y la dimensión de la gente de la I-220A, del TPS, de los venezolanos, de los haitianos… una cantidad de políticas que van en contra de lo que el Partido Republicano representa.”

Y fue más directa aún al poner en contexto la hipocresía política del momento:

“¿Qué significa ese pedazo de papel? No significa nada. Pero si tú tienes la I-220A, si eres alguien que llevas aquí, eres venezolano y tienes TPS y has estado trabajando, ¿por qué te van a quitar?”

La congresista, que asegura haber enviado “setecientas cartas durante el 2025” al DHS y haberse reunido en distintos momentos con los secretarios Alejandro Mayorkas (Biden) y Kristi Noem (Trump), reconoció la angustia de las familias afectadas pero también su propia impotencia durante meses:

“A mí me duele el corazón de la gente.”


Quién es Markwayne Mullin, el hombre que podría cambiarlo todo

El pivote de toda esta historia tiene nombre: Markwayne Mullin, de 48 años, senador republicano por Oklahoma, confirmado el 24 de marzo de 2026 como noveno secretario del Departamento de Seguridad Nacional con 54 votos a favor y 45 en contra.

Su llegada al DHS no fue ordinaria. Reemplazó a Kristi Noem, destituida el 5 de marzo después de una serie de escándalos que incluían la muerte de dos personas en Minnesota durante operativos del ICE, y el uso de 220 millones de dólares del DHS en publicidad personal —dinero del que Trump dijo después que “no sabía nada”.

El perfil de Mullin es singular en la historia del gabinete estadounidense:

  • Primer miembro de la Nación Cherokee en integrar el gabinete presidencial, y el primero en liderar el DHS
  • Empresario de plomería en Oklahoma, que heredó y expandió el negocio familiar Mullin Plumbing hasta convertirlo en el mayor de la región
  • Luchador de MMA invicto, con récord profesional de 5-0, antes de su carrera política
  • Diez años como representante en el Congreso y tres en el Senado
  • Aliado cercano de Trump —lo llama “mi amigo”— con quien se consolidó el vínculo cuando Trump llamó repetidamente a Mullin mientras su hijo adolescente sufría una grave lesión cerebral

Pero lo que hace a Mullin diferente de Noem no es solo el perfil. Es la promesa que hizo al Senado antes de ser confirmado:

  • Que los agentes del ICE volverían a usar warrants judiciales para entrar a casas y negocios, en lugar de las órdenes administrativas que ellos mismos aprobaban
  • Que revisaría los contratos de Noem, incluyendo los mega-warehouses de detención masiva que generaron rechazo incluso entre republicanos
  • Que el DHS dejaría de estar “en los titulares todos los días”

Y nueve días después de asumir, según reportó CNN esta semana, ya empezó a cumplir: pausó los proyectos de construcción de los mega-centros de detención, inició una revisión de todos los contratos heredados de Noem y está evaluando cambios adicionales en la operación del ICE.

Para Salazar, todo eso importa. Y lo dijo sin rodeos:

“Por eso ponen a Mark Wayne Mullin, que lo conozco muy bien, y yo sé que va a cambiar el espíritu.”

También mencionó señales concretas que ya percibe en el terreno: fuentes del sistema judicial migratorio le habrían reportado que los operativos de ICE dejaron de aparecer en las afueras de los tribunales en las últimas dos semanas —una de las prácticas más denunciadas por abogados de inmigrantes, que generaba pánico entre personas que solo iban a sus propias audiencias.


La carta, los tres pedidos, y lo que todavía falta

El 31 de marzo de 2026, Salazar envió una carta formal a Mullin con tres demandas concretas:

  1. Reactivar el procesamiento de beneficios migratorios y solicitudes de naturalización para cubanos, venezolanos y haitianos
  2. Preservar los controles de seguridad reforzados — no se trata de abrir las puertas sin verificación
  3. Retomar de inmediato las ceremonias de naturalización suspendidas

El argumento legal y moral de Salazar es simple: estas personas ya pasaron todos los filtros. Ya tienen su residencia permanente. Ya cumplen con los requisitos. No hay razón de seguridad legítima para seguir paralizando sus trámites. Solo hay burocracia política.

“Han ganado el derecho a convertirse en ciudadanos, y podemos garantizar la seguridad sin retrasar ese proceso. Con el 250 aniversario de nuestra nación acercándose, no hay mejor manera de honrar nuestros valores que dando la bienvenida a nuevos ciudadanos.”

Hasta ahora, no ha habido respuesta oficial del DHS. No hay anuncio. No hay firma. Lo que hay son declaraciones, señales y esperanza —que en la política migratoria de Trump es más de lo que había hace un mes, pero menos de lo que estas familias necesitan.


El mapa político detrás de todo: noviembre 2026

Nada de esto ocurre en el vacío. Detrás de cada carta, cada declaración, cada señal de Salazar hay una cuenta regresiva que todos en Washington conocen: las elecciones de medio término de noviembre de 2026, donde los republicanos se juegan el control del Congreso.

Los números son demoledores para el partido. La desaprobación de Trump entre los hispanos ha escalado al 63-64% —impulsada por las deportaciones masivas y las restricciones migratorias. En las elecciones estatales de 2025 en Nueva York, Virginia y Nueva Jersey, los votantes latinos que en 2024 le dieron a Trump el 43% de su voto —un récord histórico para un candidato republicano— ya empezaron a regresar masivamente a la columna demócrata.

Florida es el caso más delicado. La comunidad cubanoamericana y venezolana del sur del estado votó republicano por décadas, en parte por la línea dura contra los regímenes de La Habana y Caracas. Pero hay una diferencia enorme entre querer presión diplomática sobre esos regímenes y ver cómo tu propio proceso de ciudadanía se cancela porque naciste en Cuba o en Venezuela.

Esa contradicción —apoyar las sanciones a los dictadores pero sufrir las consecuencias migratorias como si tú fueras el problema— es exactamente lo que Salazar está articulando públicamente, al interior de su propio partido, con un nivel de franqueza inusual.

La congresista lo dijo sin filtro:

“Aquí ha habido un giro que ocurrió hace dos semanas. Hay un giro dentro de DHS. Ahora se van a concentrar única y exclusivamente en los criminales. Porque si tú tienes un récord criminal, yo no puedo hacer nada por ti. Pero si eres alguien que llevas aquí trabajando y cumpliendo la ley, ¿por qué te van a quitar?”

Y luego, con la vista puesta en las urnas:

“Trump todavía tiene margen para corregir el rumbo. Quedan tres años. Pero para las elecciones de medio término lo que quedan son solo siete meses.”


Nota del editor: Rubén Cortés

Soy cubano. No lo digo como dato biográfico sino como contexto para leer estas noticias. Conozco de cerca qué significa vivir en ese limbo —no saber si el país donde construiste tu vida va a decidir de un día para otro que ya no eres bienvenido. Es una angustia que no desaparece con una entrevista en redes sociales ni con una carta al DHS.

Las palabras de Salazar hoy importan. Son la señal más clara que ha dado un legislador republicano de que algo está cambiando dentro de la administración. Pero no son una promesa. Mullin aún no ha firmado nada. El congelamiento de trámites sigue activo. Las ceremonias de naturalización siguen suspendidas.

Lo que hay es un cambio de tono. Un nuevo secretario que, al menos en sus primeros días, parece dispuesto a escuchar. Y una congresista que, por primera vez, está diciendo en público lo que muchos republicanos de Florida llevan meses pensando en privado: que tratar igual a los trabajadores cubanos y venezolanos que a los criminales fue un error político y moral.

¿Será suficiente? ¿Llegará a tiempo? Eso lo sabremos antes de noviembre. Mientras tanto, las familias siguen esperando.

Noticias Relacionadas