Sheinbaum desafía la narrativa de EE.UU. sobre “El Mayo” y eleva el tono en la relación bilateral
La presidenta plantea hablar directamente con Donald Trump mientras la Fiscalía investiga si el FBI participó en territorio mexicano, una posibilidad que reabre el debate sobre la soberanía nacional.
Hay una regla que casi todo el mundo entiende sin necesidad de estudiar derecho internacional: nadie entra en tu casa sin llamar a la puerta.
Da igual que quien entre venga traiga buenas intenciones, con una orden judicial o persiguiendo a un delincuente. Antes de cruzar el umbral hay una palabra que suele marcar la diferencia entre la ayuda y la invasión: permiso. Eso es, exactamente, lo que México intenta averiguar un año después de la captura de Ismael “El Mayo” Zambada.
La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a poner este viernes el foco sobre una pregunta que sigue sin respuesta clara: ¿participó realmente el FBI en la operación que terminó con el histórico líder del Cártel de Sinaloa detenido en territorio estadounidense?
La duda no nace de una nueva confesión ni de un documento judicial. Surge de una contradicción. Durante meses, Washington ha sostenido que sus agentes nunca actuaron en México. La versión oficial afirma que el avión que trasladó a Zambada no pertenecía al Gobierno estadounidense y que el piloto tampoco trabajaba para sus autoridades. Según esa explicación, el FBI simplemente recibió al narcotraficante cuando el aparato aterrizó en Estados Unidos.
Sin embargo, recientemente apareció un informe atribuido al propio FBI en el que se afirmaba que agentes especiales habían “logrado el arresto y traslado” de uno de los principales objetivos del Gobierno estadounidense. Esa frase ha vuelto a abrir una herida diplomática que nunca terminó de cerrarse. “Lo que no explica es cómo el propio FBI presenta el avión como si hubiera sido un operativo suyo”, señaló Sheinbaum.
Por eso, la Fiscalía General de la República ha abierto una investigación para determinar qué ocurrió realmente y si alguna agencia estadounidense actuó dentro del territorio mexicano sin autorización.
La diferencia puede parecer un matiz jurídico, pero no lo es. Si Estados Unidos recibió a “El Mayo” cuando ya había cruzado la frontera, es una cosa, pero si organizó o participó en su traslado desde México, es otra muy distinta. En ese caso, el debate dejaría de centrarse únicamente en uno de los narcotraficantes más buscados del mundo para convertirse en una cuestión de soberanía nacional.
Y ahí cambia completamente la historia, porque ya no se trataría solo de capturar a un criminal, se trataría de responder a una pregunta mucho más incómoda: ¿puede un gobierno extranjero operar dentro de otro país aunque el objetivo sea un delincuente?
Sheinbaum incluso dejó abierta la posibilidad de abordar directamente el asunto con Donald Trump, consciente de que el problema ya no pertenece únicamente a la Fiscalía mexicana ni al Departamento de Justicia estadounidense, pertenece también a la relación política entre los dos países.
Al final, el caso de “El Mayo” parece cada vez menos una historia sobre narcotráfico y cada vez más una historia sobre fronteras, porque las fronteras no solo sirven para separar países, también sirven para decidir quién puede cruzarlas… y quién tiene derecho a abrir la puerta.

Covadonga De Viedma
Covadonga De Viedma es licenciada en Ciencias de la Comunicación y ha construido una trayectoria amplia entre el periodismo, la edición y la comunicación pública. Su trabajo se ha desarrollado en México, España y Dinamarca, con experiencia en medios, gobierno, cultura y educación. Ha realizado programas de radio, colaboraciones en televisión y proyectos editoriales vinculados al análisis de la actualidad. En Centralia Noticias escribe sobre política y pensamiento contemporáneo, con una mirada crítica, irónica y aguda sobre la realidad. Su estilo combina observación, contexto y humor inteligente para leer los temas del presente más allá de la coyuntura inmediata.







