Sheinbaum denuncia una “ofensiva mediática” tras caso Chihuahua; Calderón responde con llamado a un acuerdo nacional de seguridad
Ciudad de México. La presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Felipe Calderón protagonizaron un nuevo intercambio político que volvió a colocar el tema de la seguridad pública en el centro del debate nacional. La controversia surgió a partir de las declaraciones realizadas por la mandataria federal sobre los hechos ocurridos en Chihuahua durante abril pasado, un caso que continúa bajo investigación y que ha generado repercusiones tanto en México como en Estados Unidos debido a la muerte de dos agentes estadounidenses y dos funcionarios estatales.
Durante un acto público realizado en el Monumento a la Revolución, Sheinbaum aseguró que existe una “ofensiva mediática” contra su administración y afirmó que dicha estrategia se intensificó después de los acontecimientos registrados en Chihuahua. La presidenta sostuvo que diversos actores políticos y mediáticos han utilizado el caso para construir una narrativa orientada a desacreditar al gobierno federal y cuestionar su actuación en materia de seguridad.
Según la mandataria, parte de la cobertura y de las críticas surgidas en torno al caso han estado marcadas por interpretaciones políticas que buscan generar desgaste antes de que concluyan las investigaciones correspondientes. Sheinbaum defendió el trabajo de las autoridades encargadas de esclarecer los hechos y reiteró que su gobierno mantiene coordinación con las instancias competentes para garantizar que las indagatorias avancen con base en evidencia y no en presiones políticas o mediáticas.
Las declaraciones presidenciales se produjeron en un contexto de creciente tensión política en torno a los temas de seguridad y justicia. El caso Chihuahua ha adquirido una relevancia especial debido a la participación de agentes estadounidenses entre las víctimas, lo que ha provocado seguimiento por parte de autoridades de ambos países y ha colocado el tema dentro de una conversación más amplia sobre cooperación bilateral en materia de seguridad y combate al crimen organizado.
La respuesta del expresidente Felipe Calderón no tardó en llegar. Horas después de las declaraciones de Sheinbaum, el exmandatario difundió en sus redes sociales el discurso completo que pronunció recientemente durante un evento realizado en Chihuahua, donde expresó su respaldo a la gobernadora Maru Campos y abordó diversos temas relacionados con la situación de seguridad que enfrenta el país.
Al compartir el video íntegro de su intervención, Calderón cuestionó la interpretación realizada desde Palacio Nacional y sostuvo que una parte fundamental de su mensaje fue ignorada. En particular, destacó una propuesta que, según explicó, buscaba abrir un espacio de diálogo nacional para enfrentar uno de los problemas más complejos que enfrenta México.
“Invité a la presidenta a que convocara a los mexicanos a un gran acuerdo nacional por la seguridad de donde saliera una estrategia que fuera política de Estado y no partidista. Creo que esa parte no la leyó”, escribió el expresidente.
La declaración de Calderón trasladó la discusión hacia un terreno más amplio que el de la polémica inmediata. Más allá de responder a las acusaciones de una presunta campaña mediática, el exmandatario buscó colocar nuevamente en la agenda pública el debate sobre la construcción de una estrategia nacional de seguridad capaz de trascender los cambios de gobierno y las diferencias partidistas.
Durante su mensaje en Chihuahua, Calderón argumentó que la inseguridad sigue siendo uno de los principales desafíos para el país y sostuvo que la magnitud del problema requiere acuerdos entre distintos actores políticos, sociales e institucionales. El expresidente planteó que la violencia, la presencia del crimen organizado y los desafíos que enfrentan diversas regiones del país no pueden resolverse únicamente desde una lógica partidista o electoral.
La intervención también se produjo en un momento de alta tensión política en Chihuahua, entidad gobernada por Maru Campos, quien en distintas ocasiones ha señalado lo que considera intentos de presión política por parte de actores vinculados al oficialismo. Desde Morena y el gobierno federal, sin embargo, se ha insistido en que las investigaciones y procedimientos legales deben desarrollarse sin distinciones políticas y conforme a derecho.
El intercambio entre Sheinbaum y Calderón refleja además la persistencia de un debate que ha acompañado a México durante las últimas dos décadas. La seguridad pública ha sido uno de los temas más controvertidos de la agenda nacional y ha generado diferencias profundas entre gobiernos, partidos políticos, especialistas y organizaciones de la sociedad civil respecto a las mejores estrategias para enfrentar la violencia.
La participación de Calderón en esta discusión tiene un peso político particular debido a que su administración, entre 2006 y 2012, estuvo marcada por una estrategia de combate frontal contra las organizaciones criminales que transformó el panorama de seguridad del país y continúa siendo objeto de intensos debates. Sus críticos consideran que aquella estrategia contribuyó a una escalada de violencia cuyos efectos siguen presentes, mientras que sus simpatizantes sostienen que representó un esfuerzo necesario para enfrentar grupos criminales que habían acumulado un enorme poder.
Por su parte, la administración encabezada por Claudia Sheinbaum representa la continuidad del proyecto político impulsado por Morena y por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, cuya visión sobre seguridad ha estado basada en un enfoque distinto al aplicado durante gobiernos anteriores. Estas diferencias explican en gran medida por qué el tema continúa siendo uno de los principales puntos de confrontación entre el oficialismo y la oposición.
Más allá de las posiciones políticas de cada actor, el intercambio evidencia la importancia que la seguridad mantiene dentro de la conversación pública nacional. Las cifras de violencia, los desafíos regionales y la necesidad de fortalecer las instituciones encargadas de la procuración de justicia siguen ocupando un lugar prioritario dentro de las preocupaciones ciudadanas.
Mientras continúan las investigaciones relacionadas con los hechos ocurridos en Chihuahua, el debate político parece encaminado a profundizarse en las próximas semanas. Las declaraciones de la presidenta Sheinbaum y la respuesta del expresidente Calderón no sólo reflejan diferencias sobre la interpretación de un caso específico, sino también visiones distintas sobre cómo debe enfrentarse uno de los problemas más complejos del país.
Por ahora, el caso Chihuahua continúa bajo investigación. Sin embargo, la polémica generada alrededor de sus implicaciones políticas ya abrió un nuevo capítulo en la discusión nacional sobre seguridad, gobernabilidad y la posibilidad de construir acuerdos que trasciendan las divisiones partidistas en uno de los temas más sensibles para México.
Alejandro Gonzalez
Alejandro González es editor y colaborador de Centralia Noticias. Con una mirada crítica, ágil y enfocada en la narrativa política y social, participa en la redacción y análisis de temas de actualidad, coyuntura y conversación pública. Su estilo combina observación, contexto y lectura estratégica del entorno político, con especial interés en las historias que se mueven detrás del discurso oficial y en los temas que marcan la agenda nacional. En Centralia forma parte del equipo editorial responsable de transformar información en narrativa, análisis y conversación.







