Tras el caos por las inundaciones, Brugada asegura que la CDMX está lista para la temporada de lluvias
Después de varios días de caos vial, inundaciones, rescates y una ciudad prácticamente paralizada en distintos puntos del Valle de México, Clara Brugada presentó oficialmente el operativo especial con el que su gobierno buscará enfrentar la temporada de lluvias en la capital.
El mensaje fue contundente: “Estamos listos y preparados”.
Pero las imágenes que dominaron las redes sociales esta semana parecen contar una historia distinta.
Apenas hace unos días, videos de automóviles atrapados bajo el agua, vialidades completamente colapsadas y cuerpos de emergencia rescatando personas comenzaron a circular masivamente desde distintos puntos de la zona metropolitana. Naucalpan, Cuajimalpa, pasos a desnivel en Periférico y múltiples avenidas principales quedaron severamente afectadas tras las lluvias.
Uno de los momentos más impactantes ocurrió en el bajo puente Carlos Echanove, en Cuajimalpa, donde policías y equipos de emergencia tuvieron que rescatar personas atrapadas entre vehículos inundados mientras el agua seguía subiendo.
La escena rápidamente se convirtió en símbolo de una ciudad que vuelve a sentirse vulnerable cada vez que cae una tormenta fuerte.
En medio de esa presión pública, Brugada anunció el despliegue del operativo “Tlaloque 2.0”, una estrategia que contempla brigadas permanentes, monitoreo en tiempo real, maquinaria especializada, grúas, personal de tránsito y atención prioritaria en decenas de puntos considerados de alto riesgo.
El gobierno capitalino asegura que este año existe una mejor capacidad de reacción y una inversión histórica para atender inundaciones y prevenir colapsos mayores. También sostiene que se identificaron previamente las zonas más vulnerables para actuar antes de que las afectaciones escalen.
Sin embargo, la percepción ciudadana parece ir por otro camino.
Porque para miles de capitalinos, la ciudad ya comenzó a colapsar… incluso antes de entrar a la etapa más intensa de lluvias.
Y el problema ya no parece únicamente climático.
Especialistas llevan años advirtiendo sobre una combinación cada vez más peligrosa: drenajes rebasados, hundimientos, crecimiento urbano desordenado, basura acumulada, infraestructura envejecida y fenómenos meteorológicos más extremos derivados del cambio climático.
Cada tormenta fuerte expone la fragilidad de una ciudad que depende de sistemas hidráulicos diseñados para una realidad que ya no existe.
Ahora, además, aparece una presión adicional: el Mundial de 2026.
La Ciudad de México se prepara para recibir millones de visitantes mientras enfrenta temporadas de lluvia cada vez más agresivas. Y aunque el gobierno insiste en que existe coordinación y capacidad operativa suficiente, las imágenes recientes han comenzado a generar dudas sobre qué podría ocurrir si una tormenta de gran intensidad coincide con eventos internacionales, movilidad saturada o fallas en infraestructura crítica.
En redes sociales, muchos ciudadanos comenzaron a repetir la misma pregunta:
Si esto ocurrió antes de las lluvias más fuertes… ¿qué pasará cuando realmente llegue la temporada crítica?
Ese será probablemente el verdadero reto político para Clara Brugada.
Porque más allá de presentar operativos, desplegar brigadas o anunciar inversiones millonarias, la ciudadanía parece exigir algo mucho más simple: una ciudad que no deje de funcionar cada vez que llueve.
Redacción
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